El encuentro entre Mercedes Sosa y Joan Baez en el Luna Park, en septiembre de 1974, fue mucho más que un encuentro entre dos grandes cantantes. Fue un acontecimiento que puso frente a frente dos tradiciones de canción social y pacifista en uno de los momentos más violentos y polarizados de la historia argentina reciente.
1. Argentina en 1974: una sociedad al borde de la violencia
Para comprender el significado del recital hay que situarse en una Argentina profundamente convulsionada.
En 1973 había terminado la dictadura iniciada en 1966 y el peronismo había regresado al poder. Juan Domingo Perón volvió a la Argentina y asumió la presidencia por tercera vez en octubre de 1973.
Pero la recuperación democrática no significó el fin de la violencia.
El peronismo estaba profundamente dividido entre sectores de izquierda revolucionaria y sectores de derecha. Al mismo tiempo actuaban organizaciones armadas como Montoneros y el ERP, mientras desde el Estado y sectores parapoliciales se desarrollaba una creciente represión.
El 20 de junio de 1973, la llamada Masacre de Ezeiza había mostrado brutalmente esa fractura interna del peronismo.
Y en 1974 la situación empeoraba.
Perón murió el 1 de julio de 1974 y fue sucedido por su esposa, María Estela Martínez de Perón (Isabel Perón). En los meses siguientes aumentaron la violencia política, la represión y la persecución de militantes de izquierda.
El recital de Joan Báez ocurrió precisamente dentro de ese clima: el 12 de septiembre de 1974, apenas dos meses después de la muerte de Perón.
2. ¿Quién era Joan Báez?
Báez llegaba a Buenos Aires con una enorme carga simbólica.
En Estados Unidos se había convertido desde los años sesenta en una de las grandes voces del movimiento pacifista y de los derechos civiles.
Había participado en las luchas contra la segregación racial y en las protestas contra la Guerra de Vietnam. Había compartido escenario con figuras como Martin Luther King y Bob Dylan y se había convertido internacionalmente en símbolo de la canción de protesta.
Su posición política tenía, sin embargo, una característica muy definida:
Báez defendía la no violencia.
Ese punto sería decisivo en Buenos Aires.
En su conferencia de prensa de 1974 sostuvo una concepción radicalmente pacifista: la violencia podía cambiar las estructuras, pero dejaba víctimas y reproducía el ciclo de muerte.NACION
3. Una Argentina que no quería escuchar un mensaje de no violencia
Aquí aparece el aspecto más extraordinario del concierto.
Una parte del público que acudió al Luna Park estaba políticamente radicalizada. Algunos sectores de izquierda consideraban que, frente a la violencia estatal y la represión, la lucha armada podía ser legítima.
Por eso, cuando Báez habló de no violencia, una parte del público comenzó a abuchearla.
El conflicto llegó a interrumpir el espectáculo.
La paradoja era enorme:
una cantante que había llegado a Argentina como símbolo mundial de la protesta contra la guerra estaba siendo cuestionada precisamente por pedir que la protesta no recurriera a la violencia.
Investigaciones académicas sobre el recital señalan justamente esta tensión entre el mensaje de las artistas y las expectativas políticas de una parte del público argentino.
4. El momento decisivo: Mercedes Sosa interviene
Entonces ocurrió uno de los episodios más recordados.
Mercedes Sosa subió al escenario y defendió a Joan Báez frente a los abucheos.
Según el propio recuerdo posterior de Báez, Mercedes pidió al público que se callara y defendió el derecho de la cantante estadounidense a expresar su posición. Después ambas cantaron juntas.
Este momento tiene una enorme importancia simbólica.
Mercedes Sosa no estaba necesariamente afirmando que todas las posiciones políticas fueran iguales. Estaba defendiendo algo más básico:
el derecho a expresar una posición pacifista en una sociedad donde la violencia política estaba empezando a convertirse en norma.
Y consiguió que el recital continuara.
5. “Gracias a la vida”: dos tradiciones que se encuentran
Uno de los momentos más recordados fue la interpretación conjunta de “Gracias a la vida”, de Violeta Parra.
La elección era perfecta.
Violeta Parra representaba una de las raíces fundamentales de la canción popular latinoamericana. Mercedes Sosa había convertido la canción en una pieza central de su repertorio, y Báez la había incorporado a su propio universo musical.
Cuando las dos mujeres la cantaron juntas, se produjo algo más que un dúo:
la canción social estadounidense y la Nueva Canción Latinoamericana se encontraron en Buenos Aires.
Investigaciones recientes sobre la trayectoria de Mercedes Sosa destacan precisamente este encuentro como un momento importante de conexión musical entre Argentina, Chile y Estados Unidos. SSciELO Chile
6. La dimensión latinoamericana
El encuentro tenía además una dimensión continental.
Báez llegaba a la Argentina después de haber incorporado a su repertorio canciones latinoamericanas y de haber mostrado una creciente preocupación por las dictaduras, las guerras y las violaciones de derechos humanos en América Latina.
Su disco Gracias a la vida, publicado en 1974, estaba profundamente vinculado con la realidad latinoamericana y con el impacto de la dictadura chilena y el asesinato de Víctor Jara.
Por otro lado, Mercedes Sosa pertenecía al movimiento del Nuevo Cancionero argentino, surgido en Mendoza en 1963, que proponía renovar el folclore y convertir la canción popular en una expresión de la realidad social.
Por eso aquel escenario reunía dos tradiciones:
la canción de protesta norteamericana + la canción social latinoamericana.
7. El significado político
El recital puede interpretarse como una pequeña batalla cultural alrededor de una pregunta fundamental:
¿cómo se lucha contra la injusticia?
Había dos respuestas que chocaban.
Una sostenía que frente a la violencia del Estado y la injusticia social podía ser necesario responder con violencia.
La otra —representada especialmente por Báez— defendía la resistencia no violenta.
Mercedes Sosa, al defender a Báez, convirtió el escenario en un espacio donde esas dos posiciones podían encontrarse sin que la diferencia terminara en violencia.
Por eso el episodio es mucho más profundo que un simple problema entre artista y público.
Fue una representación en miniatura de la Argentina de 1974.
8. El contexto internacional
También hay que recordar que el mundo estaba atravesado por la Guerra Fría.
En América Latina se sucedían golpes de Estado y dictaduras militares:
- Brasil desde 1964.
- Chile desde 1973.
- Uruguay desde 1973.
- Bolivia había sufrido varios golpes.
- Paraguay llevaba décadas bajo la dictadura de Alfredo Stroessner.
Argentina todavía era formalmente democrática en 1974, pero estaba entrando en una espiral de violencia que desembocaría, dos años después, en el golpe militar del 24 de marzo de 1976.
En ese sentido, el recital puede verse retrospectivamente como una fotografía cultural de una democracia que estaba a punto de desaparecer.
9. ¿Por qué es un concierto memorable?
Porque no fue memorable solamente por las canciones.
Fue memorable porque el propio concierto reprodujo el conflicto político de la sociedad argentina.
Una artista extranjera llega hablando de paz y no violencia.
Una parte del público la rechaza.
Mercedes Sosa interviene.
Las dos cantan juntas.
Y durante unos minutos, el escenario consigue aquello que la política argentina estaba teniendo cada vez más dificultades para conseguir:
que personas con posiciones distintas permanezcan juntas sin recurrir a la violencia.
10. Su significado en la historia de la música latinoamericana
Este encuentro ocupa un lugar especial porque conecta tres grandes dimensiones de la canción popular:
la canción de protesta → la defensa de los derechos humanos → el pacifismo.
Y además establece un puente entre continentes:
Joan Báez → Estados Unidos y la lucha por los derechos civiles y contra la guerra.
Violeta Parra → Chile y la canción popular latinoamericana.
Mercedes Sosa → Argentina y el Nuevo Cancionero.
Por eso el dúo de 1974 puede considerarse un verdadero símbolo de solidaridad cultural latinoamericana.
Y existe una continuidad muy clara con los otros conciertos que estamos analizando:
- Mercedes Sosa + Joan Báez, 1974: la música como defensa de la no violencia.
- Mercedes Sosa, Teatro Ópera, 1982: la música como recuperación de la voz y la libertad.
- Paz sin Fronteras, 2008: la música como instrumento de paz entre pueblos.
- Paz sin Fronteras II, 2009: la música como posibilidad de reconciliación política.
- ALAS, 2008: la música como movilización contra la pobreza y la desigualdad.
En todos ellos aparece una misma idea: el concierto deja de ser solamente un espectáculo y se convierte en un espacio público donde una sociedad puede expresar aquello que todavía no consigue resolver políticamente.
Y el episodio de Báez y Sosa en 1974 quizá sea uno de los ejemplos más conmovedores: en un país que comenzaba a acostumbrarse a la violencia, dos cantantes eligieron responder cantando juntas.
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