Los Conciertos ALAS, realizados simultáneamente el 17 de mayo de 2008 en la Costanera Sur de Buenos Aires y el Zócalo de Ciudad de México, fueron uno de los grandes acontecimientos de música popular latinoamericana de comienzos del siglo XXI. Su importancia no reside solamente en la cantidad de público o en la extraordinaria nómina de artistas, sino en que intentaron convertir a la música popular en una herramienta de movilización social contra la pobreza infantil.
1. El contexto social: una América Latina desigual
En 2008, América Latina atravesaba una situación paradójica.
Por un lado, varios países habían experimentado durante los años anteriores crecimiento económico, reducción de algunas formas de pobreza y consolidación de gobiernos democráticos. Pero, por otro, la región seguía caracterizándose por enormes desigualdades sociales, especialmente en materia de ingresos, educación, salud y oportunidades para los niños.
La Fundación América Latina en Acción Solidaria (ALAS) colocó el problema de la pobreza infantil y el desarrollo durante la primera infancia en el centro de la agenda.
La organización sostenía que de unos 54 millones de niños menores de cinco años en América Latina, alrededor de 32 millones vivían en situación de pobreza. Su propuesta apuntaba especialmente a educación, nutrición y salud durante los primeros años de vida. BBuenos Aires Ciudad+1
Por eso el mensaje de ALAS no era simplemente “dar dinero a los pobres”. La idea era que la inversión en la infancia podía modificar estructuralmente el futuro de la región.
2. ¿Qué era ALAS?
La Fundación ALAS había sido creada en 2006 como una alianza de artistas, empresarios e intelectuales latinoamericanos.
Entre las figuras vinculadas a la iniciativa estuvieron Shakira, Miguel Bosé, Alejandro Sanz, Juanes y el escritor Gabriel García Márquez, quien fue presidente honorario. También participaron empresarios y personalidades del mundo cultural y político.
Esto es importante porque ALAS representaba una nueva forma de activismo:
artistas + medios de comunicación + empresarios + intelectuales + organizaciones sociales.
No era la vieja canción política de los años sesenta y setenta, basada fundamentalmente en partidos, sindicatos y movimientos revolucionarios.
Era una forma de activismo social de la era global, basada en la capacidad de convocatoria de las grandes estrellas.
3. El “Live 8” latinoamericano
Los conciertos fueron presentados en numerosas ocasiones como una especie de “Live 8 latinoamericano”.
El antecedente era el gigantesco Live 8 de 2005, organizado por Bob Geldof y otros artistas para llamar la atención sobre la pobreza mundial y presionar a los gobiernos del G8.
ALAS intentaba adaptar aquella idea a la realidad latinoamericana:
utilizar el enorme poder de convocatoria de la música popular para poner un problema social en el centro de la conversación pública.
Pero había una diferencia fundamental.
Mientras Live 8 se concentraba principalmente en la pobreza de África y en las decisiones de los países ricos, ALAS decía:
América Latina también tiene que hacerse responsable de sus propios problemas.
La propia Shakira presentó la iniciativa como una oportunidad para que América Latina asumiera protagonismo en la solución de sus problemas.
4. Buenos Aires: música, rock y conciencia social
En Buenos Aires el escenario estuvo situado en Costanera Sur.
La programación reunió artistas de diferentes generaciones y estilos:
- Shakira
- Alejandro Sanz
- Gustavo Cerati
- Fito Páez
- Calle 13
- Jorge Drexler
- Pedro Aznar
- Paulina Rubio
- La Portuaria
Y hubo un momento particularmente significativo: Shakira cantó junto a Mercedes Sosa, incluyendo La Maza, de Silvio Rodríguez.
La presencia de Mercedes Sosa tenía un valor simbólico enorme.
La cantante que había representado la resistencia cultural y la recuperación democrática argentina en décadas anteriores aparecía ahora junto a una estrella global de una generación mucho más joven.
Era, en cierto modo, un puente entre dos épocas de la música popular latinoamericana.
5. Ciudad de México: el Zócalo como escenario
Al mismo tiempo, en el Zócalo de Ciudad de México, se desarrollaba el segundo concierto.
Participaron, entre otros:
- Juanes
- Maná
- Juan Luis Guerra
- Ricky Martin
- Miguel Bosé
- Ricardo Montaner
- Los Tigres del Norte
- Ana Torroja
- Diego Torres
- Tania Libertad
- Chayanne
- Babasónicos
- David Bisbal
Los organizadores esperaban unas 200.000 personas en México y alrededor de 120.000 en Buenos Aires; las cifras posteriores variaron según las fuentes, pero en conjunto se habló de cientos de miles de asistentes.
La dimensión territorial era extraordinaria: dos de las grandes capitales culturales de América Latina conectadas simultáneamente por una misma causa.
6. El significado político
Aunque ALAS no era un movimiento partidario, su mensaje tenía una clara dimensión política.
La organización pedía a los gobiernos latinoamericanos que asumieran compromisos concretos en materia de:
- educación;
- salud;
- nutrición;
- primera infancia;
- reducción de la pobreza;
- políticas públicas para los sectores más vulnerables.
Por eso, el concierto planteaba una pregunta esencial:
¿Puede una sociedad considerarse verdaderamente democrática si millones de niños nacen sin oportunidades básicas?
La respuesta implícita de ALAS era que la democracia no podía limitarse al derecho al voto. Tenía que traducirse también en derechos sociales.
7. Una nueva forma de compromiso político
Aquí aparece una diferencia muy interesante respecto de conciertos como Mercedes Sosa en el Teatro Ópera de 1982.
En los años setenta y ochenta, muchos músicos latinoamericanos denunciaban directamente:
dictaduras, imperialismo, represión, guerras, desapariciones y desigualdad.
ALAS pertenece a otra época.
Ya no se trataba fundamentalmente de enfrentarse a una dictadura militar. En 2008, la mayor parte de América Latina vivía bajo gobiernos democráticos.
El problema era otro:
¿cómo utilizar la democracia, el crecimiento económico y la enorme influencia de los medios para reducir la desigualdad?
Por eso ALAS representa una evolución desde la canción de protesta hacia el activismo social de las celebridades.
8. El componente económico: una alianza entre artistas y grandes empresarios
Este aspecto merece especial atención.
ALAS no fue solamente una iniciativa de músicos. También participaron importantes empresarios latinoamericanos, entre ellos Carlos Slim, uno de los hombres más ricos del mundo en aquel momento.
Esto generó una combinación novedosa:
capital económico + capital mediático + capital cultural.
La idea era que los artistas podían aportar visibilidad y convocatoria, mientras que empresarios, gobiernos y organizaciones podían aportar recursos y capacidad institucional.
Pero esta alianza también generó críticas.
Algunos observadores cuestionaron si era apropiado que grandes fortunas y corporaciones estuvieran tan involucradas en una iniciativa presentada como lucha contra la pobreza. La discusión era legítima:
¿la filantropía de los millonarios puede sustituir a las políticas públicas?
La respuesta más razonable es que no. Un concierto puede visibilizar un problema, movilizar a la sociedad y generar recursos, pero no puede reemplazar sistemas educativos, sanitarios o políticas de redistribución.
9. La importancia de la televisión
Otro elemento fundamental fue la televisión.
Los conciertos fueron concebidos para ser acontecimientos masivos no solamente en las plazas sino también frente a las pantallas. Se buscaba alcanzar una audiencia continental y transmitir el mensaje mucho más allá de las personas físicamente presentes.
Esto transforma completamente el concepto de concierto.
Ya no estamos ante:
artista → público
sino ante:
artista → multitud → televisión → hogares → opinión pública → gobiernos.
La música se convierte en un vehículo para construir una agenda social continental.
10. El significado cultural
Quizá lo más novedoso de ALAS fue reunir en un mismo proyecto a artistas que representaban mundos muy diferentes.
Rock:
Cerati, Fito Páez, La Portuaria, Babasónicos.
Pop:
Shakira, Ricky Martin, Paulina Rubio, Chayanne.
Canción latinoamericana:
Mercedes Sosa, Pedro Aznar, Juan Luis Guerra.
Música popular y regional:
Los Tigres del Norte, Maná, Tania Libertad.
Esa diversidad reflejaba una nueva identidad latinoamericana: no una única música latinoamericana, sino una enorme comunidad cultural construida alrededor de distintos géneros, generaciones y países.
11. ¿Por qué es un concierto memorable?
Porque ALAS representa una transformación fundamental en la relación entre música popular y política.
Si “Bella Ciao” representa la resistencia contra la opresión, si Mercedes Sosa en 1982 representa el regreso de la voz después de la dictadura y si Paz sin Fronteras representa la música como instrumento de paz entre países, ALAS representa la música como instrumento de movilización social contra la desigualdad.
Su mensaje fundamental podría resumirse así:
La pobreza infantil no es un destino inevitable; es una responsabilidad colectiva.
Y el escenario musical se convirtió en el lugar desde el cual artistas, empresarios y ciudadanos intentaron hacer visible esa responsabilidad.
Una síntesis para recordar
ALAS 2008 = música + celebridad + medios + solidaridad + infancia + políticas públicas.
Su importancia histórica no está solamente en haber reunido a cientos de miles de personas. Está en haber intentado demostrar que la cultura popular latinoamericana podía convertirse en una fuerza continental de conciencia social, utilizando la enorme popularidad de sus artistas para colocar la pobreza infantil en el centro del debate público.
Y hay una continuidad muy interesante con los conciertos que venimos analizando:
Mercedes Sosa (1982) → libertad y memoria.
Paz en Centroamérica (1983) → guerra y paz.
Soda Stereo (1997) → identidad generacional latinoamericana.
Paz sin Fronteras (2008) → convivencia entre pueblos.
ALAS (2008) → desigualdad y derechos de la infancia.
Paz sin Fronteras II (2009) → diálogo y reconciliación.
Así se puede leer buena parte de la historia reciente de la música popular latinoamericana: el escenario como un espacio donde una sociedad no solamente canta, sino que también expresa aquello que considera justo, injusto, posible y necesario.
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