En 1965, en medio de un Chile que comenzaba a vivir transformaciones sociales y políticas, nace el que muchos consideran el primer grupo de la Nueva Canción Chilena como tal, Quilapayún, fundada por Eduardo Carrasco, Julio Carrasco y Julio Numhauser.
Comenzaron a buscar su estética y estilo, y tras un par de cambios, como el breve paso de Patricio Castillo, quien fue reemplazado por el ahora histórico Carlos Quezada, y la salida de Numhauser en medio de las grabaciones, lograron lanzar su álbum debut en 1966.
Este es un disco que se diferencia un poco de muchos de sus congéneres, y es que suena solemne. Muchas de las canciones narran los conflictos sociales de la clase obrera, con textos potentes. “El forastero” y “Canción del minero” son de las mejores piezas de este disco, esta última donada por Víctor Jara.
“Abro, saco, sudo, sangro. Todo pa’l patrón, nada pa’l dolor”, canta Quezada junto a los hermanos Carrasco y Numhauser, en un ritmo calmado y una interpretación que parece casi un ritual.
El album debut.
Los instrumentales están muy bien ejecutados. “El canto de la cuculí” tiene una quena que suena cándida, al igual que “Dos palomitas”. Igual pasa con canciones como la “Cueca triste” y la versión de “El pueblo”, que tiene una potente letra que refleja una realidad de explotación de la época: “Al pueblo solo le falta la tierra pa' trabajar. El pueblo la está sembrando y él tiene que cosechar”.
Un buen debut y que no tenía ese sentido del humor que arruinaría algunas partes de sus álbumes futuros. Solemnidad y teatralidad, además de compromiso social. Así fue el inicio del Quilapayún.
El álbum debut de Quilapayún, inicialmente un trío, presenta al grupo en su segunda formación de cuarteto, compuesto por Julio Carrasco, Eduardo Carrasco, Carlos Quezada y Pedro Ávalos, con una instrumentación que incluye guitarra, charango, pinquillo, bombo y quena.
El álbum cuenta con el cantautor chileno Víctor Jara como director, quien reemplazó a Ángel Parra. La dirección de Jara dota al grupo de sus características interpretaciones solemnes y austeras, y les permite fichar por el sello discográfico Odeón, lo que posibilita el lanzamiento del álbum.[2] Jara también compuso tres canciones para el álbum: «La cueca triste», «La canción del minero» y «Somos pajaros libres». Otra canción, «El pueblo», es de Ángel Parra, mientras que las demás son de Quilapayún y otros autores o canciones folclóricas tradicionales. Las canciones «La paloma» y «La perdida» ya se habían publicado en 1966 en un sencillo (Odeón 3819) antes del álbum.
Las canciones.
N.º
Título
Letras
Música
Duración
1.
«La paloma» (1a grabación)
Eduardo Carrasco
Eduardo Carrasco
2.
«El forastero»
Carlos Préndez Saldías
Eduardo Carrasco
3.
«El canto del cuculí» (1a grabación)
instrumental
Eduardo Carrasco
4.
«El pueblo» (2a grabación)
Ángel Parra
Ángel Parra
5.
«La boliviana»
popular
popular
6.
«La cueca triste»
Víctor Jara
Eduardo Carrasco
7.
«Canción del minero» (1a grabación)
Víctor Jara
Víctor Jara
8.
«Dos palomitas»
instrumental
popular
9.
«Por una pequeña chispa»
popular
popular
10.
«La perdida»
Juan Ramón Jiménez
Quilapayún
11.
«El borrachito»
popular
popular
12.
«Somos pájaros libres» (1a grabación)
Víctor Jara
Víctor Jara
Los intérpretes.
- uilapayún
- Eduardo Carrasco
- Julio Carrasco
- Julio Numhauser
- Carlos Quezada
- Dirección musical
- Víctor Jara
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