
Duke Ellington tiene una discografía particularmente compleja: durante más de 50 años grabó con diferentes sellos, realizó cientos de sesiones, publicó discos de estudio y directos, y muchas obras aparecieron posteriormente en reediciones. El Smithsonian señala que escribió más de 1.500 composiciones, desde piezas breves hasta suites, musicales, obras de concierto y los Sacred Concerts.
Por eso, cuando hablamos de “discografía completa”, lo más útil es recorrer sus principales etapas discográficas y, dentro de ellas, sus álbumes fundamentales y sus mayores composiciones.
Duke Ellington: sus mayores éxitos y discografía esencial
1. Los primeros años: 1924–1929
Las primeras grabaciones de Ellington corresponden a su etapa de los Washingtonians y a sus primeros años en Nueva York.
Su debut discográfico y editorial llegó en 1924, con “Choo Choo (I Got to Hurry Home)”. SSOVA
Todavía no encontramos al Ellington completamente desarrollado, pero ya aparecen algunas características que definirían su futuro:
- interés por el color instrumental;
- utilización expresiva de las sordinas;
- influencia del blues;
- ritmos de Harlem;
- importancia creciente de los solistas.
“East St. Louis Toodle-Oo” — 1927
Es uno de sus primeros grandes clásicos.
La trompeta de Bubber Miley, con su particular utilización de la sordina, ayuda a crear ese sonido oscuro y casi misterioso que se convertiría en una de las marcas de Ellington.
Importancia: anuncia que Ellington no quería hacer simplemente música bailable; quería crear una personalidad sonora propia.
“Black and Tan Fantasy” — 1927
Una de sus primeras obras maestras.
Combina blues, jazz orquestal y elementos de tradición europea.
Es dramática, sombría y teatral.
La obra refleja además la búsqueda de Ellington de una identidad artística afroamericana propia.
Importancia: demuestra desde muy temprano que la orquesta podía ser un medio de expresión artística y no solamente un acompañamiento para bailar.
“The Mooche” — 1928
Una pieza profundamente ligada al ambiente del Harlem de finales de los años veinte.
Tiene una atmósfera sensual, nocturna y misteriosa.
Es un magnífico ejemplo de la capacidad de Ellington para utilizar los instrumentos como colores, una característica central de su estilo.
2. El Cotton Club y el nacimiento de la gran estrella: 1927–1932
La residencia del Cotton Club fue decisiva. Ellington y su orquesta actuaron allí desde 1927 hasta 1932, y las transmisiones radiofónicas llevaron su música a una audiencia nacional.
De esta época proceden algunas de sus obras más importantes.
“Mood Indigo” — 1930
Probablemente una de sus composiciones más famosas.
Es una balada de sonido melancólico y sofisticado.
Su importancia reside en la orquestación extraordinariamente original: Ellington consigue que la combinación de clarinete, trompeta, trombón y sección rítmica produzca un color que prácticamente no existía antes.
Es uno de los mejores ejemplos del Ellington “pintor de sonidos”.
“Rockin' in Rhythm” — 1930
Aquí aparece el Ellington más rítmico.
Es una demostración de cómo podía construir una pieza alrededor de diferentes secciones de la orquesta.
“It Don't Mean a Thing (If It Ain't Got That Swing)” — 1931
Este es uno de sus mayores éxitos y uno de los títulos fundamentales de toda la historia del jazz.
La canción se convirtió en una especie de manifiesto del swing. El Smithsonian señala que su lanzamiento en 1932 la convirtió en un auténtico himno de la era del swing.
La idea es sencilla:
la técnica no basta; la música necesita swing.
La composición también muestra la enorme importancia de la cantante Ivie Anderson en la orquesta.
3. La edad de oro: 1932–1942
El Smithsonian identifica aproximadamente este período como una de las grandes etapas creativas de la orquesta, con músicos extraordinarios como Jimmy Blanton, Ben Webster y Ray Nance, además de figuras que ya formaban parte de su universo sonoro. SSOVA
Es probablemente el período más importante para estudiar sus grandes composiciones breves.
“Sophisticated Lady” — 1933
Una de las grandes baladas de Ellington.
Elegante, refinada y melancólica.
Es el ejemplo perfecto del Ellington sofisticado, muy alejado de la imagen del jazz únicamente asociado al baile.
“Solitude” — 1934
Una de sus composiciones más íntimas.
La melodía parece casi una canción de despedida.
Importancia: demuestra que la orquesta de Ellington podía alcanzar una profundidad emocional comparable a la de una voz humana.
“In a Sentimental Mood” — 1935
Una de las baladas más populares de su repertorio.
Su melodía es extraordinariamente lírica.
Décadas después se convertiría también en un célebre vehículo para improvisadores.
“Caravan” — 1936
Compuesta por Juan Tizol, con aportes de Ellington e Irving Mills.
Su atmósfera exótica y misteriosa la convirtió en un estándar internacional.
Es una de las piezas que mejor muestra la capacidad de Ellington para experimentar con nuevos colores orquestales.
“Diminuendo and Crescendo in Blue” — 1937
Originalmente concebida como una composición instrumental en dos partes.
Con el tiempo se convirtió en uno de los grandes vehículos de improvisación de la orquesta.
Y alcanzaría una importancia extraordinaria casi veinte años después, en Newport.
“I Let a Song Go Out of My Heart” — 1938
Fue uno de sus grandes éxitos populares.
Aquí encontramos al Ellington compositor de melodías inmediatamente memorables.
“Prelude to a Kiss” — 1938
Una de sus grandes baladas.
La composición tiene una delicadeza extraordinaria y muestra la evolución hacia un lenguaje armónico más sofisticado.
“Concerto for Cootie” — 1940
Escrita específicamente para el trompetista Cootie Williams.
Y esto es fundamental para comprender la forma de componer de Ellington:
no escribía solamente para instrumentos; escribía para músicos concretos.
La personalidad de Cootie Williams se convierte en parte de la composición.
“Cotton Tail” — 1940
Una de sus piezas más importantes desde el punto de vista del swing y de la improvisación.
El solo de Ben Webster se convirtió en un clásico.
El Smithsonian incluye Concerto for Cootie, Ko-Ko, Cotton Tail e In a Sentimental Mood entre las composiciones destacadas de esta época. SSOVA
4. Billy Strayhorn y “Take the A Train”
“Take the A Train” — 1941/1942
Aquí hay que hacer una aclaración importante.
Aunque es prácticamente imposible separar la canción del nombre de Duke Ellington, fue compuesta por Billy Strayhorn.
Strayhorn se incorporó al entorno de Ellington en 1938 y terminó convirtiéndose en uno de sus colaboradores fundamentales.
“Take the A Train” terminó convirtiéndose en:
la canción característica de la Duke Ellington Orchestra.
Es además una maravillosa representación sonora de Nueva York.
El tren A conduce hacia Harlem y la canción transmite el movimiento, la modernidad y la energía de la ciudad.
Es uno de los mayores clásicos de todo el jazz.
5. Black, Brown and Beige — 1943
Este no es simplemente un álbum de éxitos.
Es una obra monumental.
Ellington la presentó en Carnegie Hall en 1943 como una composición extensa dedicada a la historia y experiencia de los afroamericanos en Estados Unidos. El Smithsonian la considera una de sus grandes obras de concierto
Su importancia es enorme porque Ellington estaba diciendo:
el jazz también puede ser una forma de gran composición.
No solamente música para bailar.
No solamente entretenimiento.
Arte y memoria histórica.
6. Jump for Joy — 1941
Una obra de teatro musical que Ellington concibió en un contexto de afirmación cultural afroamericana.
Incluía canciones y escenas que cuestionaban estereotipos raciales.
Es importante porque demuestra que Ellington utilizaba también el teatro como espacio para expresar ideas sobre identidad y sociedad.
7. Ellington at Newport — 1956
El álbum que resucitó a Duke Ellington
Si hubiera que elegir un solo disco de Ellington para empezar, este sería uno de los candidatos principales.
En el Newport Jazz Festival de 1956, la interpretación de “Diminuendo and Crescendo in Blue”, con el espectacular solo de saxofón tenor de Paul Gonsalves, provocó una reacción extraordinaria del público.
El Smithsonian describe aquella actuación como el momento en que el público estadounidense redescubrió a Duke y a su orquesta.
El concierto revitalizó su carrera y llevó incluso a Ellington a la portada de Time.
¿Por qué es tan importante?
Porque muestra que Ellington podía sobrevivir a los cambios musicales.
Cuando muchos pensaban que la época de las grandes orquestas había terminado:
Ellington regresó con más fuerza.
8. Such Sweet Thunder — 1957
Una de sus grandes obras de madurez.
Está inspirada en William Shakespeare.
Cada movimiento intenta representar personajes, escenas o ideas procedentes de Shakespeare.
Es una demostración extraordinaria de que Ellington podía unir:
literatura clásica + jazz + composición orquestal.
9. Anatomy of a Murder — 1959
Ellington compuso la banda sonora de la película de Otto Preminger, protagonizada por James Stewart.
Fue un momento importantísimo porque el jazz entró directamente en el lenguaje del cine de Hollywood a través de un compositor de jazz de primer nivel.
El Smithsonian confirma que Preminger encargó a Ellington la música para la película en 1959.
Importancia
La banda sonora es oscura, elegante y sofisticada.
Demuestra que Ellington podía trasladar su lenguaje a otro medio sin perder personalidad.
10. Porgy and Bess — con Ella Fitzgerald y Louis Armstrong, 1957
Aunque se trata de una obra de George Gershwin, la participación de Ellington en el universo de los grandes estándares vocales forma parte de la etapa en que colaboró estrechamente con Ella Fitzgerald y con grandes cantantes.
Esta relación sería especialmente importante dentro del catálogo Verve y de los Songbooks.
11. Ellington at the Cotton Club / grabaciones del Cotton Club
Las grabaciones del Cotton Club no constituyen un único álbum homogéneo, sino un enorme conjunto de registros realizados durante aquellos años.
Son fundamentales porque permiten escuchar el nacimiento del estilo Ellington.
El Smithsonian conserva una enorme cantidad de documentación relacionada con esa etapa, incluidas partituras, grabaciones, programas y materiales del período.
12. The Duke Ellington Carnegie Hall Concerts
La relación con Carnegie Hall produjo algunos de los documentos más importantes de su carrera.
Especialmente:
- 1943
- 1944
- 1946
- 1947
La serie documenta la evolución de Ellington desde la gran orquesta de la época del swing hacia un compositor cada vez más ambicioso.
El concierto de 1943, con Black, Brown and Beige, es el más histórico.
13. Anatomy of a Murder — 1959
Además de ser una banda sonora, representa una transformación importante.
Ellington comienza a ser considerado también un compositor cinematográfico.
La música utiliza jazz, blues y orquestación cinematográfica para crear una atmósfera de tensión.
Es una de las obras que mejor muestran que su lenguaje podía trasladarse al cine.
14. Blues in Orbit — 1959
Uno de sus grandes discos de estudio de la madurez.
Es una excelente síntesis del sonido de su orquesta después del renacimiento de Newport.
Aquí se escucha una formación llena de grandes solistas.
15. The Nutcracker Suite — 1960
Ellington y Billy Strayhorn realizaron una adaptación jazzística de la música de Piotr Ilich Chaikovski.
Es una de las experiencias más interesantes de su carrera.
No se trata simplemente de tocar a Chaikovski con instrumentos de jazz.
Ellington reinterpreta el material desde la perspectiva de su propia orquesta.
16. Paris Blues — 1961
Ellington también participó en la música de la película Paris Blues, protagonizada por Paul Newman y Sidney Poitier.
El tema central es especialmente significativo:
jazzistas estadounidenses viviendo y trabajando en París.
La película refleja también el enorme prestigio que el jazz estadounidense había adquirido internacionalmente.
17. Duke Ellington & John Coltrane — 1962
Uno de los encuentros más extraordinarios de la historia del jazz.
Duke Ellington + John Coltrane.
El contraste es fascinante.
Ellington representa una tradición orquestal desarrollada desde los años veinte.
Coltrane representa la nueva generación del jazz moderno.
El resultado demuestra que Ellington podía dialogar perfectamente con músicos mucho más jóvenes.
18. Money Jungle — 1962
Un disco excepcional.
Duke Ellington — piano
Charles Mingus — contrabajo
Max Roach — batería
Tres generaciones y tres personalidades enormes.
Aquí encontramos a un Ellington mucho más pianista de lo que a veces se recuerda.
Es un álbum imprescindible para comprender que Duke no era únicamente compositor y director:
era también un extraordinario pianista.
19. The Great Paris Concert — 1963
Uno de los documentos europeos importantes de la orquesta.
Demuestra hasta qué punto Ellington se había convertido en una figura internacional.
Durante los años sesenta realizaría numerosas giras, incluidas misiones culturales patrocinadas por el Departamento de Estado estadounidense. SSOVA+1
20. The Far East Suite — 1966
Una de las grandes obras maestras de su última etapa.
Ellington y Strayhorn incorporaron experiencias y sonidos relacionados con sus viajes por Oriente. El Smithsonian la identifica como una de las grandes obras surgidas de sus giras internacionales. SSOVA
Es una obra mucho más compleja que un simple conjunto de canciones.
Hay:
- jazz;
- blues;
- música orquestal;
- evocaciones culturales;
- experimentación tímbrica.
Es uno de los mejores ejemplos del Ellington cosmopolita.
21. And His Mother Called Him Bill — 1967
Este álbum tiene un enorme significado emocional.
Está dedicado a Billy Strayhorn, que murió en 1967.
Ellington decidió grabar un homenaje a su colaborador y amigo.
El álbum contiene varias composiciones de Strayhorn.
Es particularmente conmovedor porque la orquesta interpreta la música de un hombre que había sido durante décadas una parte fundamental de su identidad artística.
Es uno de los discos más importantes para entender la relación Ellington–Strayhorn.
22. Second Sacred Concert — 1968
Después del primer Sacred Concert de 1965, Ellington continuó desarrollando esta idea.
Su objetivo era combinar:
jazz + espiritualidad + coro + poesía + elementos escénicos.
Ya no estaba intentando demostrar que el jazz podía ser respetado.
A esas alturas ya lo había conseguido.
Estaba intentando explorar la dimensión espiritual de la música.
23. New Orleans Suite — 1970
Una de sus grandes obras tardías.
Es una celebración de la ciudad que ocupa un lugar fundamental en la historia del jazz.
La suite demuestra que, incluso después de más de cuarenta años de carrera, Ellington continuaba creando obras nuevas y ambiciosas.
24. Latin American Suite — 1972
Especialmente interesante para América Latina.
Ellington siempre tuvo un interés profundo por los sonidos internacionales.
La Latin American Suite muestra su aproximación al universo musical latinoamericano desde el lenguaje de su orquesta.
Es una obra importante dentro de su etapa final y muestra que su curiosidad musical permaneció intacta.
25. Third Sacred Concert — 1973
Es una de sus últimas grandes obras.
El tercer concierto sagrado completa la trilogía iniciada en 1965.
La dimensión espiritual se vuelve cada vez más importante en su música.
El Smithsonian registra el Second Sacred Concert de 1968 y el Third Sacred Concert de 1973 como parte de esta etapa final. SSOVA
26. Eastbourne Performance — 1973
Uno de los grandes documentos de sus últimos años.
La orquesta seguía actuando cuando Ellington ya estaba gravemente enfermo.
Es especialmente interesante como documento histórico de su última etapa.
27. Los grandes álbumes que debes escuchar
Si queremos reducir una discografía gigantesca a 25 discos/obras esenciales, recomendaría este recorrido:
- The Washingtonians / Early Ellington — 1924–1929
- Black and Tan Fantasy — 1927
- The Cotton Club recordings — 1927–1932
- Mood Indigo — 1930
- It Don't Mean a Thing — 1931
- Sophisticated Lady — 1933
- Solitude — 1934
- Caravan — 1936
- The Blanton-Webster Band — 1939–1941
- Jump for Joy — 1941
- Black, Brown and Beige — 1943
- The Carnegie Hall Concerts — 1943–1947
- Ellington at Newport — 1956
- Such Sweet Thunder — 1957
- Anatomy of a Murder — 1959
- Blues in Orbit — 1959
- The Nutcracker Suite — 1960
- Paris Blues — 1961
- Duke Ellington & John Coltrane — 1962
- Money Jungle — 1962
- The Great Paris Concert — 1963
- And His Mother Called Him Bill — 1967
- The Far East Suite — 1966/1967
- New Orleans Suite — 1970
- Third Sacred Concert — 1973
Sus 20 mayores éxitos y composiciones imprescindibles
Si dejamos los álbumes a un lado y hablamos de canciones y composiciones, esta sería mi selección:
- “East St. Louis Toodle-Oo” — 1927
- “Black and Tan Fantasy” — 1927
- “The Mooche” — 1928
- “Mood Indigo” — 1930
- “It Don't Mean a Thing (If It Ain't Got That Swing)” — 1931
- “Sophisticated Lady” — 1933
- “Solitude” — 1934
- “In a Sentimental Mood” — 1935
- “Caravan” — 1936
- “Diminuendo and Crescendo in Blue” — 1937
- “I Let a Song Go Out of My Heart” — 1938
- “Prelude to a Kiss” — 1938
- “Concerto for Cootie” — 1940
- “Cotton Tail” — 1940
- “Ko-Ko” — 1940
- “Take the A Train” — 1941/42, Billy Strayhorn
- “Black, Brown and Beige” — 1943
- “Such Sweet Thunder” — 1957
- “The Far East Suite” — 1966
- “New Orleans Suite” — 1970
El Smithsonian confirma especialmente el peso de Mood Indigo, It Don't Mean a Thing, Concerto for Cootie, Ko-Ko, Cotton Tail, In a Sentimental Mood, Black, Brown and Beige, Such Sweet Thunder, Far East Suite y los Sacred Concerts dentro de su trayectoria. SSmithsonian Institution+1
Una discografía para entender toda su evolución
Si quieres escuchar a Ellington como una historia, y no simplemente como una colección de éxitos, el recorrido ideal sería:
1927 — “Black and Tan Fantasy”
→ El joven revolucionario del Cotton Club.
1930 — “Mood Indigo”
→ El maestro del color orquestal.
1931 — “It Don't Mean a Thing”
→ El rey del swing.
1935–1941 — “In a Sentimental Mood”, “Caravan”, “Concerto for Cootie”, “Cotton Tail”
→ La edad de oro de su orquesta.
1943 — Black, Brown and Beige
→ Ellington se convierte en compositor de grandes obras.
1956 — Ellington at Newport
→ El gran regreso.
1957 — Such Sweet Thunder
→ Shakespeare y jazz.
1959 — Anatomy of a Murder
→ Jazz y cine.
1962 — Duke Ellington & John Coltrane + Money Jungle
→ El maestro dialoga con las nuevas generaciones.
1966 — Far East Suite
→ Ellington cosmopolita.
1967 — And His Mother Called Him Bill
→ El homenaje a Billy Strayhorn.
1970 — New Orleans Suite
→ Regreso a las raíces del jazz.
1973 — Third Sacred Concert
→ El Ellington espiritual.
Y aquí está quizá la mejor manera de entender su grandeza: Duke Ellington nunca tuvo una única “época dorada”. Tuvo varias. El Smithsonian incluso conserva una colección extraordinaria de su legado con unas 100.000 páginas de partituras y partes, además de documentos y alrededor de mil grabaciones. SSmithsonian Institution
Su carrera comenzó con pequeñas grabaciones de los Washingtonians y terminó con grandes obras religiosas y suites orquestales. Entre ambos extremos hay medio siglo de evolución.
Por eso Ellington no es solamente uno de los grandes intérpretes del jazz: es uno de los grandes compositores estadounidenses del siglo XX.
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