
Y en Ella Fitzgerald hay que hacer una distinción importante: “discografía completa” no significa simplemente una lista de álbumes. Grabó durante más de 50 años, dejó más de 200 álbumes y alrededor de 2.000 canciones, y existen numerosas reediciones, recopilaciones, grabaciones de radio y directos publicados después de su muerte. La propia discografía oficial organiza su producción por sellos y etapas. EElla Fitzgerald
Por eso te propongo una guía cronológica y comentada, concentrada en los álbumes fundamentales y acompañada por sus grandes éxitos.
Ella Fitzgerald: discografía completa y grandes éxitos
1. Los años Decca: 1935–1955
Esta primera etapa es fundamental porque muestra la transformación de Ella desde una joven cantante de la orquesta de Chick Webb hasta una de las grandes voces del jazz.
Sus primeras grabaciones fueron realizadas con Webb y luego como solista. La etapa incluye éxitos populares, swing, canciones de películas y primeros ejemplos de su extraordinario scat.
“A-Tisket, A-Tasket” — 1938
Con Chick Webb Orchestra
Es probablemente la canción que convirtió definitivamente a Ella en una estrella.
La canción infantil fue transformada en un número de swing tremendamente pegadizo.
Importancia: es la Ella joven, alegre y popular, antes de la sofisticación de los grandes Songbooks.
También demuestra algo que acompañaría toda su carrera: podía hacer que una canción aparentemente sencilla pareciera musicalmente irresistible.
“Undecided” — 1939
Aquí aparece mucho más claramente la Ella improvisadora.
La melodía es utilizada como punto de partida para jugar con el ritmo y el fraseo.
Importancia: permite escuchar cómo Fitzgerald comienza a convertirse en una verdadera cantante de jazz.
“Flying Home” — 1945
Uno de los grandes clásicos de la época del swing.
Su interpretación ayudó a consolidar la reputación de Fitzgerald como una de las grandes vocalistas de la posguerra.
La canción es especialmente importante por su energía y por el uso del scat.
“How High the Moon” — 1947
Este es uno de los grandes pilares de toda su carrera.
La canción terminó convirtiéndose en una especie de laboratorio para sus improvisaciones.
Cuando Ella interpreta How High the Moon, la melodía original es apenas el comienzo.
Después aparece:
scat + swing + improvisación + virtuosismo.
Es probablemente la mejor canción para comprender por qué los músicos de jazz la consideraban una de ellos.
“Oh, Lady Be Good!” — 1947
Otra pieza esencial de su repertorio.
Aquí Fitzgerald muestra su capacidad para convertir una canción de musical en una demostración de jazz.
Es especialmente interesante escuchar sus versiones en directo, donde podía desarrollar extensas improvisaciones.
2. El comienzo de la era de los grandes álbumes
Durante los años cincuenta, Fitzgerald dejó progresivamente atrás el formato de “cantante de éxitos” y empezó a convertirse en intérprete de álbumes completos.
Esto ocurrió fundamentalmente gracias a su colaboración con Norman Granz.
Granz comprendió que Ella podía hacer con los grandes compositores estadounidenses lo que los grandes intérpretes de jazz hacían con sus propios repertorios.
El resultado fueron los Songbooks.
La propia Fundación Fitzgerald considera esta serie una pieza central de su legado.
3. Ella Fitzgerald Sings the Cole Porter Song Book — 1956
Este disco es histórico.
Es el primer gran Songbook.
Ella interpreta composiciones de Cole Porter, entre ellas:
- “Night and Day”
- “I've Got You Under My Skin”
- “I Get a Kick Out of You”
- “You'd Be So Nice to Come Home To”
- “Begin the Beguine”
¿Por qué es tan importante?
Porque cambia la concepción del álbum vocal.
Ella no está simplemente reuniendo canciones.
Está creando un retrato completo de un compositor a través de una única voz.
Los arreglos de Buddy Bregman proporcionan el marco orquestal y Ella hace el resto.
Es uno de los discos imprescindibles de la historia del jazz vocal.
4. Ella and Louis — 1956
Ella Fitzgerald + Louis Armstrong
Uno de los discos más queridos de toda la música popular.
Incluye:
- “Cheek to Cheek”
- “They Can't Take That Away from Me”
- “Moonlight in Vermont”
- “Tenderly”
- “Under a Blanket of Blue”
- “April in Paris”
La combinación es extraordinaria.
Armstrong tiene una voz áspera, rota y profundamente personal.
Ella posee una voz clara, flexible y precisa.
Y precisamente por eso funcionan tan bien.
“Cheek to Cheek”
Es probablemente su dúo más conocido con Armstrong.
La química entre ambos es extraordinaria.
No parecen dos estrellas compitiendo.
Parecen dos músicos conversando.
La canción continúa siendo una de las interpretaciones más populares de Fitzgerald. Apple Music también la incluye entre sus principales canciones.
5. Ella Fitzgerald Sings the Rodgers & Hart Song Book — 1957
Segundo gran capítulo de los Songbooks.
Aquí Fitzgerald aborda las canciones de Richard Rodgers y Lorenz Hart.
Destacan:
- “My Funny Valentine”
- “Bewitched, Bothered and Bewildered”
- “The Lady Is a Tramp”
- “Manhattan”
- “My Romance”
“My Funny Valentine”
Una de sus grandes baladas.
Ella elimina cualquier exceso sentimental.
La canta con una mezcla de ternura y elegancia.
“The Lady Is a Tramp”
Aquí aparece otra Ella:
divertida, irónica, rítmica y juguetona.
Es una de las mejores demostraciones de que Fitzgerald no era solamente una cantante de baladas.
6. Ella and Louis Again — 1957
La continuación de Ella and Louis.
El dúo vuelve a trabajar con un repertorio extraordinario.
Uno de los grandes momentos es:
“Autumn in New York”
Una interpretación íntima y melancólica.
Es precisamente el tipo de canción en el que la voz de Ella puede parecer casi conversacional.
También contiene otras grandes colaboraciones.
Importancia: confirma que la química entre Fitzgerald y Armstrong no había sido un accidente.
7. Ella Fitzgerald Sings the Duke Ellington Song Book — 1957
Aquí aparece otra asociación monumental:
Ella Fitzgerald + Duke Ellington.
Incluye composiciones como:
- “Rockin' in Rhythm”
- “Mood Indigo”
- “Sophisticated Lady”
- “Caravan”
- “I Got It Bad and That Ain't Good”
Ellington participó directamente en el proyecto.
El álbum recibió un Grammy por Mejor Interpretación de Jazz de un Solista.
“Sophisticated Lady”
Una de las interpretaciones que mejor demuestra la madurez de Fitzgerald.
No necesita demostrar virtuosismo.
La emoción está en el fraseo.
8. Ella Fitzgerald Sings the Irving Berlin Song Book — 1958
Otro gran capítulo.
Aquí interpreta a Irving Berlin.
Incluye clásicos como:
- “Cheek to Cheek”
- “Puttin' on the Ritz”
- “Let's Face the Music and Dance”
- “Blue Skies”
- “I've Got My Love to Keep Me Warm”
“Cheek to Cheek”
Aunque también es famosa por su asociación con Fred Astaire, Fitzgerald la transforma en una pieza de jazz.
“Puttin' on the Ritz”
Muestra su lado más juguetón.
Importancia: confirma que los Songbooks habían creado una especie de archivo definitivo de la canción estadounidense.
9. Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Song Book — 1959
Uno de los puntos culminantes.
La música de George Gershwin y las letras de Ira Gershwin proporcionan un repertorio perfecto para Fitzgerald.
Incluye:
- “Summertime”
- “I Got Rhythm”
- “Someone to Watch Over Me”
- “The Man I Love”
- “They All Laughed”
“Summertime”
Su versión junto a Louis Armstrong en Porgy and Bess es particularmente famosa.
La voz de Ella aporta una pureza melódica extraordinaria, mientras Armstrong crea un contraste dramático.
“Someone to Watch Over Me”
Aquí aparece la Ella íntima.
No necesita scat ni virtuosismo.
Simplemente cuenta una historia.
10. Ella Fitzgerald Sings the Harold Arlen Song Book — 1961
Otro gran capítulo de los Songbooks.
Arlen escribió algunas de las canciones más importantes de la música popular estadounidense.
Entre ellas:
“Over the Rainbow”.
Ella consigue convertir el repertorio de Arlen en algo sofisticado y profundamente jazzístico.
11. Ella Fitzgerald Sings the Jerome Kern Song Book — 1963
Aquí encontramos composiciones de Jerome Kern, otro gigante del teatro musical estadounidense.
Es un álbum más elegante y contemplativo.
Ideal para comprender la capacidad de Fitzgerald para cantar melodías complejas con absoluta naturalidad.
12. Ella Fitzgerald Sings the Johnny Mercer Song Book — 1964
Uno de los grandes trabajos de la última fase de los Songbooks.
Johnny Mercer fue uno de los grandes letristas estadounidenses.
Fitzgerald demuestra una vez más que entendía perfectamente el significado de las palabras.
Esto es fundamental.
Ella no cantaba las letras como simples sonidos.
Las interpretaba.
13. Ella at the Opera House — 1957
Uno de sus grandes discos en directo.
Aquí podemos apreciar algo que los álbumes de estudio no siempre muestran:
la Ella improvisadora.
El escenario le permite extender canciones, interactuar con músicos y utilizar el scat.
La discografía oficial la incluye entre sus principales grabaciones en vivo de la etapa Verve.
14. Ella at Juan-Les-Pins — 1964
Grabado en Francia.
Es una magnífica muestra de su enorme popularidad internacional.
Ella ya es una estrella mundial.
El público europeo responde con enorme entusiasmo.
Importancia: demuestra que el jazz vocal estadounidense se había convertido en un lenguaje internacional.
15. Ella in Hamburg — 1965
Otro documento fundamental de sus actuaciones europeas.
Fitzgerald aparece completamente integrada en el circuito internacional del jazz.
Es una Ella madura, segura y tremendamente experimentada.
16. Ella at Zardi's — 1956
Este concierto merece una mención especial.
Grabado en el club Zardi's de Hollywood, es una magnífica ventana a la Ella de clubes nocturnos.
A diferencia de los grandes Songbooks, aquí se percibe más claramente la cantante en contacto directo con el público.
La grabación fue recuperada y editada posteriormente dentro del catálogo de Verve.
17. Mack the Knife: Ella in Berlin — 1960
Este es uno de sus discos imprescindibles.
Y contiene la famosa historia de “Mack the Knife”.
Ella olvidó parte de la letra.
Entonces improvisó.
Y la improvisación se convirtió en una de las grabaciones más célebres de la historia del jazz vocal.
¿Por qué es tan importante?
Porque demuestra que el talento de Ella no consistía en cantar perfectamente una canción memorizada.
Su talento consistía en que:
si la canción desaparecía, podía crear otra en ese mismo momento.
Ese es el nivel de improvisación de una gran música de jazz.
18. Ella in Berlin: The Lost Tapes — grabación de 1962
Una auténtica joya.
Grabado en Berlín en 1962 y recuperado décadas después a partir de las cintas conservadas en los archivos de Norman Granz.
Aquí podemos escuchar a Fitzgerald en plena madurez.
Es uno de los documentos más valiosos de su carrera en directo.
19. Ella in Hollywood — 1961
Otro de los grandes directos.
Incluye versiones extraordinarias de:
- “How High the Moon”
- “Airmail Special”
- “Mr. Paganini”
“How High the Moon”
Aquí Ella puede improvisar durante largos pasajes.
Es probablemente una de las mejores demostraciones de su capacidad para utilizar la voz como instrumento.
20. Ella at Juan-Les-Pins — 1964
Un álbum esencial de su etapa europea.
La cantante estadounidense ya es una figura mundial.
La importancia del disco está también en el contexto:
el jazz había dejado de ser solamente una música estadounidense y se había convertido en un lenguaje internacional.
21. Ella at Duke's Place — 1965
Vuelve a trabajar con Duke Ellington.
Es otro ejemplo de la relación extraordinaria entre la cantante y la orquesta de Ellington.
El álbum muestra cómo Fitzgerald podía integrarse en arreglos complejos sin perder claridad.
22. Ella and Oscar — 1975
Aquí aparece otro gigante:
Oscar Peterson.
La fórmula es diferente de la de los Songbooks.
Hay menos espectáculo orquestal y más interacción entre cantante y pianista.
El resultado es extraordinariamente íntimo.
Importancia
Es una de las mejores grabaciones para estudiar el fraseo de Ella.
Cuando la instrumentación se reduce, se escucha mejor lo que hace con cada palabra y cada nota.
23. Ella in London — 1974
Una de las grandes grabaciones europeas de su etapa madura.
Ella ya ha pasado por las décadas doradas de los cincuenta y sesenta.
Pero su dominio del escenario continúa siendo extraordinario.
24. Montreux '75 — 1975
Fitzgerald regresa al gran circuito de festivales de jazz.
Montreux se convertiría en uno de los escenarios importantes de su etapa tardía.
Posteriormente aparecerían también:
- Montreux '77
- Digital III at Montreux
La discografía oficial incluye estos directos dentro de su etapa Pablo.
25. Fitzgerald and Pass... Again — 1976
Ella Fitzgerald + Joe Pass.
Este es uno de los discos más íntimos de toda su carrera.
Una voz.
Una guitarra.
Nada más.
Y precisamente por eso es fascinante.
¿Qué demuestra?
Que Fitzgerald no necesitaba una gran orquesta para ser extraordinaria.
Con Joe Pass puede jugar con el tiempo, la melodía y el fraseo de manera extraordinariamente libre.
El álbum obtuvo un Grammy por Mejor Interpretación Vocal de Jazz.
26. Montreux '77 — 1977
Otra magnífica muestra de Ella en directo.
Su voz ya no es exactamente la de 1956.
Pero aparece algo nuevo:
experiencia.
Cada frase tiene décadas de conocimiento detrás.
27. A Classy Pair — con Count Basie
Uno de sus grandes encuentros tardíos.
Ella Fitzgerald + Count Basie Orchestra.
Es la combinación perfecta entre una cantante de swing y una de las mejores big bands de la historia.
28. A Perfect Match — con Count Basie
El título resulta apropiado.
Fitzgerald y Basie parecen hechos el uno para el otro.
El álbum recibió reconocimiento Grammy en la categoría vocal de jazz.
29. Ella Abraça Jobim — 1981
Este álbum es particularmente interesante para el público latinoamericano.
Fitzgerald interpreta canciones de Antônio Carlos Jobim, uno de los grandes creadores de la bossa nova.
Aquí encontramos:
jazz + bossa nova + música brasileña.
Demuestra que Ella no quedó encerrada en el repertorio estadounidense.
Podía absorber otros lenguajes musicales y hacerlos propios.
30. The Best Is Yet to Come — 1982
Una Ella madura, todavía trabajando con enorme autoridad.
El título resulta casi simbólico.
Después de décadas de carrera, todavía podía ofrecer interpretaciones convincentes.
El álbum obtuvo un Grammy por Mejor Interpretación Vocal de Jazz.
31. Speak Love — 1983
Nuevamente junto a Joe Pass.
Es otra demostración de la extraordinaria intimidad que podía conseguir con una guitarra.
32. Nice Work If You Can Get It — 1983
Aquí trabaja con André Previn.
Es otra aproximación sofisticada al repertorio clásico de la canción estadounidense.
Previn proporciona un acompañamiento más camerístico y Ella demuestra que su voz podía adaptarse perfectamente a ese contexto.
33. Easy Living — 1986
Otra colaboración con Joe Pass.
Es una de las obras importantes de su última etapa.
La fórmula guitarra + voz permite escuchar una Ella extremadamente refinada.
34. All That Jazz — 1989
Uno de sus últimos grandes proyectos discográficos.
Obtuvo el Grammy a la Mejor Interpretación Vocal de Jazz.
A esta altura, Fitzgerald ya no necesitaba demostrar que era una gran cantante.
Era una institución del jazz.
35. Las canciones que construyeron la leyenda
Ahora podemos concentrarnos en sus mayores éxitos y grabaciones esenciales.
“A-Tisket, A-Tasket” — 1938
La joven Ella.
Clave: popularidad.
Fue el gran éxito que ayudó a convertirla en una estrella nacional.
“How High the Moon” — 1947
La Ella improvisadora.
Clave: scat.
Probablemente su mayor demostración de virtuosismo vocal.
“Oh, Lady Be Good!” — 1947
Clave: swing.
Una de las canciones que mejor muestra su capacidad para convertir una melodía teatral en jazz.
“It's Only a Paper Moon”
Clave: alegría.
Su interpretación tiene una ligereza extraordinaria.
“Mack the Knife” — 1960
Clave: improvisación.
El famoso error convertido en obra maestra.
“Cheek to Cheek”
Clave: elegancia.
Especialmente famosa en su versión con Louis Armstrong.
“Dream a Little Dream of Me”
Clave: intimidad.
Es una de las interpretaciones más reconocibles de Fitzgerald.
La versión asociada a Louis Armstrong se encuentra también entre sus canciones más populares en los catálogos actuales
“Summertime”
Clave: Gershwin.
La interpretación con Armstrong en Porgy and Bess es fundamental.
“Someone to Watch Over Me”
Clave: balada.
Aquí aparece una Ella delicada, vulnerable y profundamente expresiva.
“Misty”
Clave: romanticismo.
Una de sus baladas más populares.
“The Nearness of You”
Clave: intimidad.
Su interpretación demuestra su extraordinario dominio de las baladas.
“They Can't Take That Away from Me”
Clave: Ella + Louis Armstrong.
Es uno de los grandes ejemplos de diálogo vocal.
“Autumn in New York”
Clave: melancolía.
Su versión con Armstrong es una de las más bellas.
“I've Got You Under My Skin”
Clave: Cole Porter + swing.
Uno de los grandes ejemplos de la Fitzgerald de los Songbooks.
“Bewitched, Bothered and Bewildered”
Clave: Rodgers & Hart.
Una balada en la que la voz se convierte casi en una narración.
“The Lady Is a Tramp”
Clave: humor.
Aquí Ella muestra que también podía ser tremendamente juguetona.
“Blue Skies”
Clave: optimismo.
Una interpretación luminosa y muy característica.
“Let's Do It”
Clave: Cole Porter.
Perfecta demostración de su dominio del lenguaje y del humor de Porter.
La discografía esencial: 20 álbumes que hay que escuchar
Si quieres estudiar a Ella Fitzgerald seriamente, yo seguiría este recorrido:
- The Early Years / grabaciones con Chick Webb — 1935–1939
- Lullabies of Birdland — 1954
- Songs in a Mellow Mood — 1954
- Ella Fitzgerald Sings the Cole Porter Song Book — 1956
- Ella and Louis — 1956
- Ella Fitzgerald Sings the Rodgers & Hart Song Book — 1957
- Ella and Louis Again — 1957
- Ella Fitzgerald Sings the Duke Ellington Song Book — 1957
- Ella Fitzgerald Sings the Irving Berlin Song Book — 1958
- Ella Fitzgerald Sings the George and Ira Gershwin Song Book — 1959
- Mack the Knife: Ella in Berlin — 1960
- Ella in Hollywood — 1961
- Ella Fitzgerald Sings the Harold Arlen Song Book — 1961
- Ella Fitzgerald Sings the Jerome Kern Song Book — 1963
- Ella Fitzgerald Sings the Johnny Mercer Song Book — 1964
- Ella and Oscar — 1975
- Fitzgerald and Pass... Again — 1976
- Ella Abraça Jobim — 1981
- Speak Love — 1983
- All That Jazz — 1989
La discografía oficial confirma estas distintas etapas —Decca, Verve, Capitol, Reprise, Atlantic, Columbia y Pablo— y registra tanto los álbumes de estudio como numerosos directos y colaboraciones. EElla Fitzgerald
Y hay una clave para entender toda su discografía
La evolución de Ella puede resumirse así:
1930–40:
La joven reina del swing.
Chick Webb, grandes orquestas, éxitos populares y scat.
1940–50:
La gran improvisadora.
Bebop, Jazz at the Philharmonic, Norman Granz y “How High the Moon”.
1956–1964:
La Primera Dama de la Canción.
Los Songbooks, Louis Armstrong, Duke Ellington y los grandes compositores estadounidenses.
1960–70:
La gran artista de directo.
Berlín, Hollywood, Europa, festivales y una extraordinaria capacidad de improvisación.
1970–80:
La maestra madura.
Oscar Peterson, Joe Pass, Count Basie, Montreux y repertorio cada vez más íntimo.
1980–90:
La leyenda.
Jobim, Previn, Joe Pass y una carrera internacional ya convertida en patrimonio del jazz.
Y esa es la razón por la que resulta difícil elegir “el mejor” álbum de Ella Fitzgerald.
Si buscas el nacimiento de la estrella, escucha A-Tisket, A-Tasket.
Si quieres la improvisadora, Ella in Hollywood.
Si quieres la gran intérprete, Cole Porter Song Book.
Si quieres la química entre dos gigantes, Ella and Louis.
Si quieres la perfección del jazz vocal, Ella Sings Duke Ellington.
Si quieres la improvisación legendaria, Mack the Knife: Ella in Berlin.
Si quieres intimidad absoluta, Fitzgerald and Pass... Again.
Y si quieres escuchar a la artista que ya ha vivido toda una vida musical, All That Jazz.
La propia discografía oficial resume perfectamente la dimensión del legado: más de 200 álbumes y unas 2.000 canciones en más de medio siglo de carrera.
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