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Conciertos memorables de música popular latinoamericana: Soda Stereo — River Plate, Buenos Aires, 1997

SODA STEREO | El Último Concierto Estadio River Plate Buenos Aires, 20 de  Septiembre de 1997 - El momento de Soda Stereo en River Plate, al final,  fue una cosa muy fuerte

El concierto de Soda Stereo en el estadio de River Plate, en Buenos Aires, el 20 de septiembre de 1997, ocupa un lugar mítico en la historia del rock latinoamericano. Fue la culminación de la gira de despedida de la banda y terminó convirtiéndose en uno de los grandes rituales colectivos de la música popular argentina.

El contexto

Soda Stereo —formado por Gustavo Cerati, Zeta Bosio y Charly Alberti— había sido uno de los principales protagonistas de la expansión internacional del rock argentino durante los años ochenta y principios de los noventa.

Desde Buenos Aires habían construido una carrera que trascendió rápidamente las fronteras argentinas. México, Chile, Colombia, Venezuela, Perú y otros países latinoamericanos se convirtieron en escenarios fundamentales para la banda.

Pero hacia 1997 la relación entre los integrantes se había deteriorado. Después de varios años de tensiones, decidieron separarse.

La gira “El Último Concierto” fue concebida como una despedida.

River Plate: el gran final

El último concierto se realizó el 20 de septiembre de 1997 en el estadio Monumental de River Plate.

La dimensión del acontecimiento era enorme: decenas de miles de personas se reunieron para despedir a una banda que había marcado a varias generaciones.

No era solamente el final de Soda Stereo.

Para muchos espectadores era también el final de una época del rock argentino y latinoamericano.

Durante la década anterior, Soda había contribuido decisivamente a demostrar que el rock cantado en español podía convertirse en un fenómeno masivo continental sin necesidad de abandonar su identidad latinoamericana.

El repertorio

El concierto recorrió buena parte de la historia de la banda.

Aparecieron canciones fundamentales como:

  • De música ligera
  • Persiana americana
  • Signos
  • En la ciudad de la furia
  • Prófugos
  • Cuando pase el temblor
  • Corazón delator
  • Primavera 0
  • Sobredosis de TV

La selección tenía algo de retrospectiva: Soda Stereo estaba repasando su propia historia delante del público que la había acompañado durante más de una década.

El momento de “De música ligera”

El cierre con “De música ligera” es uno de los momentos más famosos de la historia del rock en español.

La canción ya era un clásico continental, pero aquella noche adquirió un significado nuevo: se convirtió en la canción de despedida.

Después de interpretarla, Cerati pronunció las palabras que quedarían para siempre asociadas al concierto:

“¡Gracias... totales!”

La expresión pasó inmediatamente a la cultura popular argentina y latinoamericana.

No fue simplemente una frase de agradecimiento: condensaba la relación entre la banda y su público.

¿Por qué fue tan importante?

Porque Soda Stereo había hecho algo que en los años ochenta todavía no era tan habitual:

construir una auténtica comunidad musical latinoamericana.

La banda no era únicamente argentina. Su público estaba repartido por todo el continente.

Esto fue particularmente importante en una época anterior a Spotify, YouTube y las redes sociales. La circulación de la música latinoamericana dependía de discos, radio, televisión, revistas y, sobre todo, de las giras.

Soda Stereo llevó el rock argentino a una escala continental.

El significado generacional

El concierto también puede entenderse como el cierre simbólico de una generación.

Muchos de los jóvenes que habían descubierto a Soda Stereo en los años ochenta ya eran adultos en 1997.

Por eso, aquella noche se mezclaban varias emociones:

nostalgia + celebración + tristeza + agradecimiento.

El público no estaba simplemente asistiendo a un recital: estaba despidiendo una parte de su propia juventud.

Después de la despedida

El concierto fue registrado y posteriormente publicado como El Último Concierto, permitiendo que aquella despedida quedara documentada.

La historia, sin embargo, tendría un epílogo inesperado.

En 2007, Soda Stereo volvió a reunirse para la gira “Me Verás Volver”, demostrando que la separación de 1997 no había terminado con la relación entre la banda y su público.

La dimensión de aquel regreso confirmó retrospectivamente la importancia del concierto de River: Soda Stereo no había sido simplemente una banda popular; había construido una memoria colectiva continental.

En la historia de la música latinoamericana

Si el concierto de Mercedes Sosa en el Ópera de 1982 representa el regreso de una voz después de la censura y la dictadura, el último River de Soda Stereo representa otra cosa:

la consolidación del rock latinoamericano como una cultura popular masiva y transnacional.

Y hay una hermosa paradoja.

En 1997, Soda Stereo se despedía diciendo “Gracias... totales”.

Diez años después, millones de personas demostrarían que aquella despedida no había sido definitiva.

El público había convertido a Soda Stereo en algo más grande que la propia banda: un patrimonio emocional del rock latinoamericano.

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